El otro día, a través de un foro, cayó en mis manos el artículo “French told not to say ‘smartphone’ in ongoing battle against English”. Hablaba, obviamente, del reemplazo del término inglés smartphone por el francés mobile multifonction.

Por supuesto esto no es nuevo: desde el avance de la tecnología los franceses se han empeñado en imponer sus propios términos en el idioma galo. Y recordé cuando, en mi curso de interpretación en francés nos habían dado un glosario de términos de informática inglés-francés, que en algún momento compartiré.

Hay quienes están a favor y otros que se expresan vivamente en contra de esta postura.

Me parece que más que atacar al inglés están defendiendo el idioma nacional. Porque en definitiva, si no lo defienden los propios hablantes, quién lo haría. ¿Quién impuso eso de que en determinadas disciplinas hay que usar el idioma inglés porque es el ‘idioma de los negocios’?

Claro, a veces este empecinamiento en imponer palabras propias para sustituir palabras que ya vienen con cierto peso (como ‘smartphone’) es, cuanto menos, arriesgado. ¿Por qué? Porque las nuevas generaciones, sobre todo, tienden a simplificar y más en la era de lo inmediato, de lo breve. Smartphone: una sola palabra (bueno, es una combinación de palabras pero se escribe como una unidad). Mobile multifonction: dos palabras (si no tres…), más largas, que apelan más al propósito para el que sirve el tan mentado aparato que a la vasta idea de ‘inteligente’ (palabra que por supuesto existe en el idioma francés), tal vez no tan evidentes para recordar, en fin…

En Francia existe la Commission d’enrichissement de la langue française (Comisión para el enriquecimiento del idioma francés) que vela por el buen uso del idioma y que hasta el 2015 se llamó Commission Générale de Terminologie et de Néologie (Comisión General de Terminología y Neología creada por decreto en el año 1996). Pero esta Comisión tiene su antecedente en la ley ‘Toubon’ del 4 de agosto de 1994 que ‘afirma el derecho del que dispone todo ciudadano francés de poder utilizar su lengua en los diversos ámbitos de la vida cotidiana, especialmente en la enseñanza, el trabajo, las transacciones y los servicios públicos’ (http://www.academie-francaise.fr/la-langue-francaise/terminologie-et-neologie).

La lista de términos adoptados se publican en el Journal officiel de la République française (algo así como el Boletín Oficial).

Pero volviendo al artículo mencionado, allí encontramos otros términos que fueron reemplazados por la versión vernácula más otros que se pueden consultar en France Terme:

Hashtag: mot-dièse [‘dièse’ en sus varias acepciones: ‘numeral’ (tecla), ‘sostenido / diesis’ (música)].

Smart TV: téléviseur connecté

Gamer: joueur

Fake news: infox

Dark web: internet clandestin

Hacker: fouineur

Pop up: fenêtre intruse

Startup: jeune pousse

Exit strategy: stratégie de retrait

Venture capital : capital-risque

B2B: EEL (entreprise à entreprise en ligne)

Crowdunding : financement participatif

Chat : dialogue en ligne

Spam : arrosage

Webcam : cybercaméra

Smiley : frimousse

Para terminar nos resta reflexionar sobre nuestro rico idioma español. ¿Estamos dispuestos a cambiar estos y otros términos en inglés por nuestras propias versiones en español?

De lo contrario, nos invadirán publicidades como esta que apareció en España y que publicó la traductora Scheherezade Suriá en Twitter:

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ENGLISH VS. FRENCH…OOPS! FRANÇAIS
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